sábado, 1 de agosto de 2009

"Espiritus en el lodo "de Jorge Miralda

¿Cuento o Novela?
“Espíritus en el Lodo” de JORGE MIRALDA

Por Oscar F. Sierra
“Lo que se da en este libro en realidad es una novela corta” dixit Eduardo Bahr. Agrego lo que expresa Gastón Bachelard “El cuento es una imagen que razona, tiende a asociar imágenes coherentes. Lleva la convicción de una imagen primera, a todo un conjunto de imágenes derivadas, pero la relación es tan fácil, el razonamiento fluido que pronto se ignora donde esta el germen del cuento”. “Espíritus en el Lodo” nos lleva a un mundo esférico, donde circunda lo real, lo histórico y lo universal. Al redondearlo en lo ficticio, hace creer al lector que es cierto, esta especie de engaño es pues una estrategia de Miralda en plantearlas en sus historias:
“Entonces se cae en el juego que todo escritor busca, confundir al lector y hacerlo participar de los mismas historias” dice el autor”.


La Ficción es una estructura paralela a la realidad, crea personajes desde el empalme de una primera persona-tercera, para dislocarnos y atraparnos con la burla que desacraliza e irrumpen las normas morales de una sociedad conservadora en el aspecto político e histórico. La narrativa de Miralda, manubrea el dialogo creando una discursividad directa e indirecta. Lo máximo de sus relatos es que se producen en espacios reales, y los fictiviza en un encadenamiento de acontecimientos que se van engarzando a través de un acto social como lo son “Los velorios”, un elemento en común en todos sus relatos desde el principio hasta el final, donde se yerguen universos verbales en boca de un personaje que proporciona un valor intrínseco al relato, sus rasgos de comportamiento están marcados por la sedimentación cultural que arraiga al “Profe”.








“El actor es la trasformación de un personaje” dixit Soreau .Entonces el “Profe” entra en espacios que desploman situaciones interesantes de suma irreverencia, por lo tanto el actor se muta, se metamorfosea de forma aparente, porque al final sigue siendo lo que era desde el inicio. “El borracho” .
“estos cuentos son aplicables en cualquier contexto de Latinoamérica y del mundo, porque el alcoholismo es de carácter universal” expresa Miralda.
Como papel o función actancial de estado se expande en toda los diámetros espaciales del relato novelesco, por lo que vemos al “Culicha” co-actúa con el “Profe”, me remite de forma lúdica a la relación de “Don Quijote con “Sancho Panza”. Ese juego cómico -sarcástico-irónico- en la que se corren las rendijas de la risa. “El Profe” es el hilo conductor-adjuntor de todo el relato, Miralda expresa “además para no caer en muchas expresiones fuertes, tuve que meter un detente, y ese fue el Profesor, que tiene una cultural general”
Los personajes se oponen, ríen, sufren, huyen, se afrontan y por lo tanto algunos mueren por sus propias elecciones existenciales.
Las historias de mueven desde un “Aquí-ahora”, porque cada elemento va originando partes, y esto produce unidad y ocurrencia para enhebrar todos los relatos en uno solo. Una especie de sincretismo, cuando un personaje actua en dos momentos diferentes pero que se disgregan -por ejemplo “El Profe” Actúa en dos planos: en el enunciado de estado (ebrio) y en el enunciado de acción, por ejemplo, cuando escapan o juegan naipes en algún velorio, bueno es una estrategia que caracteriza la narrativa de Jorge Miralda.
Los personajes “El Profe” y “El Culicha” están estructurados en un eje adyuvante-dice Greimas. Lo que implica que les obstaculizan ciertas tareas o aventuras, un ejemplo de esto, nunca se llevan acabo el velorio en algunas historias, porque siempre hay alguien que impide el evento. Porque en verdad estos dos personajes buscan diversión, por así decir “Un acto protocolario de duelo se convierte en un carnaval”, recordamos cuando amanecieron todos con sus parejas y la viuda con otro hombre. Como lo expresa Bajtin “el carnaval rompe jerarquías tradicionales y le da paso a la burla, a la caricaturización ,se despliega cierto sentido absurdo en muchos personajes que provocan cierta lucidez en el lector y esto es un logro en Miralda ,un ejemplo de ello es “el muerto que se salió del ataúd”. Esta es una virtualización pulcra en la que el relato nos atrapa hasta el final.
II PARTE

Una característica básica en esta narrativa de Miralda es el empuje que le da a la anacronia-Iuri Levin expresa “trasformaciones anulantes y fingientes” de esta forma es como Miralda plantea lo anacrónico cuando introduce “datos de fechas, menciona por ejemplo a Marcos Rivera, pueda ser cierto lo que le sucedió o mentira”, estos informantes le dan un tono realístico, pero lo que en verdad quiere el autor es que el lector se involucre haciéndolo creer en estas informaciones que se trasponen a la frase literaria. La intencionalidad es no hacer historia como ciencia, sino hurgar, volverla parodia, hace pasar lo hipotético por verdadero es en verdad es un logro técnico. Se da un desplome en los juegos de planos porque el relato va hacia atrás (prolepsis dice Genette), desplaza con destreza discursos de diferentes sectores sociales, planteando un dialogismo como lo expresa Bajtin.


El relato de Damián, el pastor que se enriquece a costa de los feligreses de la congregación, pues según la retórica latina, va de un gradatio hacia un degradatio, porque el personaje termina muerto, lo mismo que el personaje que se convierte en fuego. Un cierto tono a tragedia, pero que de alguna forma nos da una contemplación existencial sobre el cariz humano. Miralda le da magia al relato novelesco, transponiendo esferas imaginativas con esferas sociales, de las que desboca en un tamiz irónico. Se junta la injerencia de virtudes que flotan en la idiosincrasia de lo personajes, la referencia lúdica de objetos, la emotividad que se implosiona en cada historia. La proyección de una conciencia social, la visión del mundo que se depara en la lucha silente del Culicha y el profe. Regresando a la historia que refleja la realidad que nos contextualiza a diario, un ejemplo de ello, Damián el posible profeta, Miralda ridiculiza con rudeza y dureza, sin emplear filtros retóricos, nos hace levitar en la risa esperpéntica desde el initio hasta el epilogo de su relato narrativo. Todos somos sujetos de goce en estos texto narrativos de Jorge Miralda, abrimos las cortinas de la supuesta moral y surge el deslumbramiento de una sociedad dizque conservadora y Miralda los pone al filo dela navaja.



III PARTE
La architextualidad dice Genette “la presencia de títulos, nombres, referencias o textos de otros documentos literarios o de índole histórico”.
Ejemplos “las citas bíblicas, algunos poemas, nombres de autores, los acontecimientos históricos, noticias de periódicos, nombres de lugares, títulos de películas, de obras literarias”, Miralda las utiliza de forma puntual y precisa. En cuanto al aspecto de lenguajes secundarios que se empalman en el engranaje-base de los lenguajes literarios “los actos de habla de los borrachos, los modos lingüísticos de expresarse de los brujos, el lenguaje religioso, el léxico del deportista, los caló de la comuna” estos lenguajes le dan armazón trasversal al texto narrativo, se incrustan en la novela o en los cuentos como le llama Miralda. Esta narrativa se define en una plurievocacion o polifonía de lenguajes que se entrecruzan en boca del Profe y a veces por otros personajes. Mundos que vienen desde el fondo de la estructura profunda de la narrativa hasta llegar a la superficie y anudar la realidad como paralelismo de los asuntos que se tratan en común y con alguna extrañeza con lo que cuentan los personajes el profe y el Culicha, que nos atrapan con sus tejidos de magia y ocurrencia.
“Espíritus en el Lodo” aparecen: perseguidos, persecutores, bobos, atarantados, buscadores de guaro, baja calzones, naiperos en los velorios y uno que otro chiste lleno de magia. “Un cuentos siempre relata dos historias, una esta de forma implícita” dice Hemingway. Por lo tanto no quiero definir de forma equivocada, si esta narrativa es novela o cuento. Desde la percepción de la crítica literaria contemporánea, no podemos descartar la posibilidad de un relato novelesco, por su extensión, por sus propiedades textuales y semióticas que le competen a la novela y que están inherentes en esta narrativa.
“Espíritus en el Lodo”
Define mundos esféricos por la sátira, de forma elíptica .A nivel técnico cambia de puntos de vista, va del narrador personaje a un dialogo esbozado de forma periodística como una estrategia de contar, ya lo había usado García Márquez, pero Miralda le da un toque personal, definiendo su estilística.
Este libro de relatos ¿Es una novela o cuentos?. Queda abierto un espacio para la búsqueda de sus definiciones. Lo que si se debe saber, que encontramos talento en JORGE MIRALDA por el manejo de los personajes y que hace que el lector sea cómplice sorpresivo de este mundo imaginativo, de estas aventuras llenas de goce, y que viene a romper con las antípodas del cuento o de las novelas guisas y planas que se esta escribiendo en el contexto de la literatura Hondureña. Le da vueltas a los dados de la narrativa catracha, sencillamente por la promiscuidad de sus personajes, por el manejo de los lenguajes, de las técnicas contemporáneas narrativas y por el aliento humano que deposita sus fuerzas en nuestra conciencia, la del lector que tiene la última palabra.
12 de junio 2009

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