viernes, 31 de julio de 2009

Hotel Mala muerte

Hotel de Mala muerte
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Comportamiento petulante, inclaudicable portador de estampillas, escudos y billetes de países antiguos y lejanos .Coleccionador de toallas de dibujos orientales y prendas íntimas de mujeres. El hotel forma una esquina que direcciona geométricamente con al cuadra siguiente y el territorio de este negocio fue calculado por un desconocido agrimensor extranjero. La pujeria de un estanquero que viene del otro lado de la isla del “Tigre”. Su rostro arterioso con la nariz redonda y pecosa, obeso e insípido de mal carácter. Los apartamentos huelen a mujer indecente, perteneciente al oficio más antiguo de la humanidad con alfombras viejas y gastadas. Espacio subterráneo donde se deshilan las pasiones clandestinas por amantes prohibidos. El estanquero engreído como el estolón de un gallo peleador, de modo agradable recepciona protocolariamente a los huéspedes. Motel con puertas de vidrio que se abren espaciosas.
-dicen que el estanquero casi una decena de años le cayó la púa de la policía arremetiéndolo al dolo de un delito, el hallazgo de mujeres comprometidas ensanchadas en el telón del engaño, el estanquero sobrevivió la detención, pagó el soborno bajo el tapiz de la mesa-.
El motel sigue siendo “El paraíso perdido “de Byron o el “averno de Dante o el mito del “Decameron”.Las paredes pintadas de ámbar y tapizadas de goma con colores rosetones. La corva de la ansiedad y la gubia de la infidelidad en la trasnoche.
La mayoría de los ciudadanos frecuentan el gran motel: (casados con solteras, viudas con adolescentes, pastores con mujeres de algún hermano de la iglesia, políticos con homosexuales, sacerdotes como pedófilos, patrones con sus mojigatas, maestros con sus alumnas y los policías con mujeres putas).
Se perfilaban humanos con esencias esotéricas del sopor espermatozoidico del instinto. Frecuentado por las putasbienamadas de los narco-menes de la cocotera ciudad.
--me encanta verlas salir del bar---expresó borbollante
-agregó el negro Bongo—“las mujeres tienen una semilla dicotiledónea que se abre en dos partes”
---“miras el motel es un lugar maldito entran y salen desconsoladas, cervezas espumosas, música balada y la caterva de amigos en la esplendidez del disfrute”-
El estanquero apareció con sus dientes blanquezinos, sonriente--¿Qué desea señor?-cuestionó amable al hombre de saco y corbata, ojos castaños y cierta calvicie y un vozarrón de extranjero.
-Quiero un apartamento dicen que el hotel es maravilloso!-afirmó feliz y acongojado.(Al verlo pensé por que no traía una mujer como su acompañante, la baraja de sus breves palabras).
-¿Usted espera a alguien?—cuestioné
Contestó sarcástico---pues si espero a una mujer que es como una actriz de cine----enconado en tal frase
-¿A que se dedica ella?-pregunté asolapado y dubitativo
-Es actriz de películas prohibidas en la vida real-dijo soez sosteniendo la llave que le había asignado de la recamara numero cuatro.
El hombre subió las gradas en vertical, mueve el cuerpo como caballo andarín, dobla hacia el lado derecho. Llega al dormitorio cinco, injerta la llave metálica sobre la puerta de playwood. Se abre sin ruido. Camina minucioso como aplastando su propia sombra. Despacio al compas de una canción. “acuérdese que la llave que le dio el estanquero es la cuatro”. Surgió de la nada la música. Atisba con suma precaución. “El recepcionista que turna por la mañana le prestó una copia de la cinco”.Los cuerpos en la cama tiemblan. Tiemblan los cuerpos en la cama. La cama tiembla con esos cuerpos ajuntados de piel a piel, lamiéndose uno a otra, sudorosa epidermis, cansados y satisfechos. El hombre recién llegado complaciente en la pared de la oscuridad. Extrae tenebroso un arma de fuego torneada por la ampulosa luz de la lámpara. Apunta siniestro sin descuido, la percusión en doble ruido que desfolló sus oídos. La pareja quedaría estática. Prolijo ser que desenmarañó su instinto celopático. El murmullo de la gente alborotada corriendo de un lugar a otro como en estado de guerra. Revuelo de gritos y incendió las luces del dormitorio y descubrió tácito viendo sin arrepentimiento hacia la cama metálica de colchones adoquinados de sabanas blancas teñidas de sangre.
----¡no…. Ella no es….no pude ser!-----
En el momento preciso el juez delirante golpeaba el sequito. Respiró profundo como entumecido----acérquese!---le dijo al acusado. El se acercó, escoltado por dos policías judiciales.
--- ¡mire señor la mujer que usted mató era mi esposa!----Titubeó silencioso en voz baja----si usted mató a mi mujer!—repitiéndole. Quedé atrapado en la telaraña de aquellas frases acusativas.
--- ¡señor! yo no—Tartamudeante sin dejarme hablar
---mire ponga atención me ha hecho un gran favor---confirmó susurrante
---¡solo estará por unos días por mientras tanto!-Culminó el juicio, se alejaron hasta que el vacio pobló la sala judicial.
El juez sonrió callado encendiendo un cigarro Camel.
----es una puta y no existen leyes para castigarlas—
Cerró los ojos después de sufrir una cardiasis. Quedó en la total oscuridad.
Oscar Sierra


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