viernes, 31 de julio de 2009

La obra maestra

La obra maestra
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La mujer: cuerpo maniquí. De pronto se emanaban túneles verticales que se expandían desde el cielo mantico. El omnímodo creador de la red ultra cósmica de la creación dejó sobrevolar un enjambre de ectropiones-voladores. Luego brotaron dos ronchas encopadas en el pecho de la mujer. (Para ello Dios había contratado una maquila para hacerle brasieres “lovables” e hilos dentales para atrapar la jovial existencia de Adán. A los días de vacaciones que el señor había tomado, se acordó que la creación femenil, le faltaba algo, el magneto púbico, atractor y reactor de las glándulas endurecidas de Adán en la plena soledad. Con suspicacia dio una manotada a una fruta velluda extraída del árbol del mal y que nunca se parecía a la famosa manzana. La introdujo entre las piernas de la fémina. Desde ahí, desde ese momento, Adán ha perdido la razón y fluye el sol de la tentación en su costilla.
Oscar Sierra

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